NO al maltrato animal.
NO a enfundar las cartas.
¡Y NO al préstamos de cerebros!
¿Que si me he vuelto loco? ¡Sí, ME HAN vuelto loco!… los prestamistas de cerebro.
¿Que de qué diantres hablo? De los prestamistas de cerebro, esos jugadores que se empeñan en jugar en el turno de los demás prestándoles su cerebro para hacer su jugada:
Mira, fulanito, es mejor que cojas esta carta por esto y lo otro
¡No, hombre, no! Ataca a menganito que va mejor
Si hubieras plantado boniatos, ahora habrías recolectado el doble
Y mil ejemplos más que interrumpen la partida una y otra vez.
Una cosa es comentar y debatir ciertas jugadas y otra un inacabable debate y/o manipulación de las acciones del resto de jugadores. ¿Acaso no somos capaces de decidir nosotros mismos? ¿No les basta con jugar su turno? El préstamo de cerebros es un mal extendido en esta afición y es nuestra obligación combatirlo.
Que sí, que me parece muy bien que me digas que si hubiera puesto el trabajador en la casilla de chuparse el codo habría sumado medio punto de victoria más pero mi limitada mente no dio más de sí en ese momento y opté por vender oro a precio de madera. ¿De verdad es necesario interrumpir la partida en cada jugada para hacer saber que esto o lo otro hubiera sido mejor? ¿Conoces todos los motivos ocultos por los que hago determinadas jugadas como para juzgarlas? ¿¿Podemos seguir jugando?? Es más, ¿me dejas jugar como me dé la gana?
Que no, que no pretendo que echar una partida sea un funeral, ni un concurso de ver quién aguanta más en silencio, pero hay formas y formas. Y yo cada día estoy más cansado del préstamo de cerebros con cero comisiones y sin compromiso.
Que sí, que todo esto puede sonar muy borde pero esta conducta también puede llegar a ser egoísta y maleducada. Un inocente Catan se puede convertir en un infierno de interminables horas si en cada turno discutimos que esa carretera es mejor ponerla mirando pa’ Cuenca que pa’ Socuéllamos. ¿Y qué más da? ¡Si es un Catan!.
Que no, que jugar no es demostrar quién es más listo, ni es un concurso de deletrear Mississippi. Jugar es, entre muchas cosas, socializar, interactuar con otros seres humanos y siempre con la máxima de respetar el disfrute de todos.
“Es para que aprenda” argumentan a veces. Eso es muy solidario pero también se aprende de los errores y tampoco pasa nada por perder.
“Es un juego de negociación” dicen en otras. Está muy bien, hay que negociar, sí, pero he visto mercachifles en la India menos insistentes.
“Es un juego de interacción” arguyen. Pues eso, interactuemos, pero no con discusiones ad inifinitum.
“Tenemos intereses compartidos” se justifican. Perfecto, hacéis un matrimonio encantador, pero no nos contéis los detalles de la luna de miel, por favor.
Huelga decir que hablo en clave de humor y que yo mismo a veces peco de estos vituperios pero no olvidemos el tema de fondo: respetemos al resto de jugadores, dejemos los debates para cosas más serias y… juguemos y dejemos jugar.







